
Clavo mi remo en el agua. Yo, muy seria voy remando muy adentro, sonrío. Sobre todo creo que no todo está perdido.
Tanta lágrima, tanta lágrima y yo, soy un vaso vacío. Hoy soy una moneda que tiene dos lados de cruz.
Y si me notas lejos estando a tu lado, tómate en broma mi salto mortal, hoy soy sólo una copia y tu tienes el original.
No le hagas caso a tanto misterio, tu ya sabes la verdad; que no hay nada peor para esta seriedad que tomársela en serio.
Deja que hable tu cercanía, tu conoces la razón, y no hay nada peor para este corazón que una casa vacía.
La vida cabe en un clic, en un abrir y cerrar. Se trata de distinguir lo que vale de lo que no vale la pena. Y a mí me vale con que me des poco más que nada. A mí me basta con una de tus miradas.
Apenas medio dia estable; al final terminó en blanco y negro.
Nunca antes existió un cambio constante, no habrá después ni durante.
No me importa contarte que ya colgué mi armadura en tu portal.
¿Quien nos asegura que esto es normal? ¿Quien tiene razón? ¿Quien no habrá dudado de su corazón?
Yo sólo quiero que sepas, no estoy aquí de visita.
Todas las versiones encuentran sitio en mi mesa. Yo soy de hierro cuando tu eres un imán.
Río abajo, y vamos, que la vida es un tobogán, duele menos soltar la baranda y dejarse llevar como el agua del río camino del mar, que miro al pensar.
Aquí estoy, te traigo mis cicatrices, palabras sobre papel pentagramado, no te fijes mucho en lo que dicen, me encontrarás en cada cosa que he callado.
Nada se pierde, todo se transforma. Nada parece pasar página a este anhelo. Tanto sumar y tanto correr sin ir a lugar ninguno.
Ya no puedo recobrar aquella emoción. Se desdibujó.
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