martes, 21 de abril de 2009

Otro sueño.. sin más..


Un día me levanté y noté tus palabras deslizándose dentro mía. Recordé todas aquellas sensaciones. Te volví a ver. Pero no te eché de menos. Rememoré el momento en qué llenaste tu maleta de aquellos besos perdidos, de los escalofríos sin rumbo, de las caricias sin sentido, de los corazones con respuesta, de aquellos días sólo de amor. Y te fuiste con tu equipaje, te perdiste en un horizonte dónde nada te esperaba para no volver jamás. Se destapa una mentira, y se evapora una historia sin llegar a ser escrita en un mar de desconcierto. Te fuiste llevándote lo que para mí había sido la vida; arañándome las entrañas, debilitándome el espíritu y quitándome todo el éxtasis que aún guardaba mi piel de tus besos. Dejándome tan sóla con aquella mentira. Con esa sensación de engaño, y de que todo había sido como irreal. Y te fuiste, dejándome con la injusta y terrible sensación de que todo fueron espejismos. Resignadamente frustrada, me miré y recordé cuantas veces me había dicho que el amor era la única filosofía. Y allí me encontraba: perdida, sin amor y sin ningún rumbo que seguir. Sin filosofía alguna, sin poder oxigenarme con aquellos a los que algunos atrevidos llamaban amor. Descongelando nostalgias, poniendo orden a mi particular caos, numerando todos los vacíos que quizá nunca más se llenarían. Cerré los ojos de manera que las lágrimas no se atrevieron a escaparse, respiré, y fue entonces cuando soñé con lo imposible. Soñé que volvía a ser yo, y que nunca más te volvía a recordar porque la nostalgia ya no se volvía a poner en mi camino. Porque no lo necesitaba. Porque la nostalgia, es para los que no creen en el futuro. Porque no existen las nostalgias si uno no se pierde. No podía seguir alimentando de forma peligrosa un pasado que nunca volvería, un pasado que recobraba fuerza atentando sobre mi débil presente vacío de ilusiones. Era en aquel sueño dónde empezaba a encontrarme. Y en el sueño, aparecían todas las sensaciones que por el camino se habían perdido, todos los sueños que nunca llegaron a ser, todas las puertas que volvían a abrirse. Te olvidé cuando olvidé que quería olvidarte.

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