domingo, 5 de abril de 2009

Ven.. y dime la verdad


Fuimos la metonimia de lo que vimos. Nuestra propia retórica. Ni siquiera en sueños puedo alcanzarte, ya no avanzan hacia la luz todos los matices que guardaba de ti.
Solo aparecen y desaparecen. La tarde idónea para gritarle todas las sonrisas que solo se merecen a sí mismas. Es la tarde perfecta en la que podría inventar nombres a cada uno de los meses que dejamos sin días. Compartimos diferentes vuelos. Pero semejantes latitudes. Si, sabes que buscaré en cada avenida de mi corazón sin olvidar todo lo que dije. Te esperaré siempre, aunque me duela mucho más creer que todavía sigues en todos los códigos postales de mi vida.



¿Qué quieres oir..?

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