viernes, 11 de septiembre de 2009

Aqui y ahora..


Era simple: bastaba con cargar las tintas en la humillación o el desprecio para obtener la reacción negativa que luego se podría reprochar, la violencia se redistribuía como por vasos comunicantes. Se trataba de una situación sin salida. Si ella reaccionaba, aparecía como la problemática, la loca, la histérica. Si no reaccionaba, permitía que la humillación continuara. Si se deprimía era débil, si optaba por aguantar, como podía aplanada por una tristeza que la consumía como una fiebre, entonces era aburrida que sólo sabía poner cara de perro. Cualquiera habría argumentado que lo más simple habría sido responder con las mismas armas, devolver el ataque verbal, pero ella no sabía hacerlo. En primer lugar no era capaz de mantener la sangre fría, el tono impasible, la verborrea monótona y eficaz como él, no disponía de aquella llave que él guardaba para abrir heridas. Y en segundo lugar no conocía los puntos débiles de él, y aunque si los hubiera conocido, no estaba dispuesta a igualarle porque nunca había visto esa táctica y por tanto no sabía imitarla.
Tampoco podía huir cuando él se ponía a decirle aquellas cosas, a hurgar en sus heridas, a recordarle lo que ella no quería recordar, las cosas enterradas durante tanto tiempo bajo una piadosa capa de olvido y silencio.



Al fin y al cabo es solo uno de esos personajes follables.. ya sabes.

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