
Engullo libros, fumo porros, me mareo, tengo migraña, duermo mal, como porquerías, escribo a deshoras, escucho música, odio el ruido, las aglomeraciones, la gente. Tópicos, trópicos. Bailo, y a veces salto, sólo a veces, cuando me quedan fuerzas para vomitar la vida con toda la fuerza del mundo. Soy un ideal tatuado, me desata, me hace antipática, me hace molesta, me convierte en garrapata cuando lo hago verborrea. Sólo follo hasta el corazón, y toda perversión es poca cuando no me piden nada a cambio. No soporto exigencias, no me someto. Soy un pájaro, no vivo, sólo sueño, sueño despierta y siempre más allí que aquí. Porque nunca sé donde estoy, que definición tiene ese aquí, no tengo patria, y mi mantel tampoco se parece a mi bandera. Me hunden los mismos que me rescatan. Soy un bicho raro, perro verde, una margarita que se marchita porque el sol se ha ido a otra parte. Soy lo que digo, no como la mayoría, mi tono aunque te parezca amenazador es de lo más pacífico, ladro pero nunca muerdo. Bueno miento, me gusta más morder que besar. Beso futuros a contratiempo, me engancho a sentimientos, yo que me considero libre, me encarcelan los sentidos y mientras mi cabeza pide paz mi corazón siempre sangra guerras. Soy corpórea pero nada material, algo que se está deshilachando a base de puntos y coma. Porque no hubo nadie que supiera ponerle al punto un final, un adiós, un acabose. Toda mi vida, la breve pero intensa hasta ahora se compone de pasados entreabiertos y futuros pendientes.
Porque no puedes volver si aun no te has ido..
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