
Nos daba igual saber que nos estábamos equivocando de camino, nos daba igual saber que éstábamos tan cerca de las cenizas que íbamos a prender y a salir ardiendo. Bailamos con las miradas, con el cuerpo, bailamos, mucho, muchísimo. Nos consumimos. Nos daba igual saber que todo aquél juego iba a acabar. Lo apostamos, todo. Lo aposté todo y me condenaron a cadena perpetua..
No hay comentarios:
Publicar un comentario