viernes, 18 de septiembre de 2009

Vacia..


Como celebrar la recuperación del beato. La inmersión en la locura del lúcido. Resucitar un día de resaca. Un qué guapa estás el peor día del año. El detalle que endulza la derrota, la lágrima que te aleja de la apatía. Las confesiones con desconocidos, el mar de madrugada. El desamor en clandestinidad. El frío en agosto, el sofocón en enero. Las rarezas que atraen, las semejanzas que aburren.
No poder recibirte con rosas, que el dolor se atenúe. El haberme desenamorado de ti en tu ausencia sin ni siquiera saber con seguridad si algún día me enamoré. Conocer que no lucharás por conquistarme, que no tenga emoción. El tatuaje de unas coordenadas. Haberme olvidado de las fechas. Restar los días, matar la incuria. Desmoronar castillos en el aire a través del miedo infundado a que afloran mis manías de loba esteparia. El que te hayas perdido y quieras perderte mis buenos días. Un lunes en la cama. El reloj que nunca marca la hora. La peor respuesta que te deja colgada del teléfono minutos, incrédula, a la que no puedes contestar al ¿sigues ahí?, la retórica que te mata. La sensación de saciarte antes de que llegue lo mejor, el postre. Vomitar hiel por las esporas. Incurrirse en certezas olvidando el morbo de la duda.

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