
Me muero por abrazos. Uno de esos abrazos que siempre me han gustado, de oso polar en pleno ártico. De "tecortohastalarespiración". Ya sabes, de esos que parecen romper toda regla existente, y, a 40ºC, caldear las pieles lo suficiente para que se fundan los cuerpos en uno. Uno de esos abrazos completos, a los que amarrarse y que, por mucho que pase, siguen alegrando el alma cuando hace falta. Si añadimos un beso tierno que se perciben en la mejilla y llegan hasta el corazón y si encima lo elevamos a la potencia de una caricia robada, obtenemos como resultado un instante mágico y perfecto. Lo bueno es que, ya dentro de poco, podré pedir/dar, abrazos de oso polar. Falta poco para el tu y yo.
1 comentario:
Pues sí, ya mismo =)
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