
La mirada perdida en el tiempo hasta que el capricho de alguien la cambie de sitio y le permita mirar hacia otro lado. Mientras, no puede hacer otra cosa más que esperar. Y mientras espera, pierde su mirada y medita una y otra vez sobre el mismo tema.
Anhela el movimiento, la conversación, el sufrimiento, el amor, el desánimo, la felicidad. Anhela romper su gesto y volver a la vida.
- ¿Serás tú el que me saque de esta situación? - pregunta.
- No tengas miedo a equivocarte - le responde -. Seré yo.
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