
¿A qué velocidad crees que se evapora la felicidad?
Querida, no te engañes. Ya te han arañado el corazón una vez. Como comprenderás, no puedo dejar que vuelvas a correr ese riesgo. Espérame esta tarde en la esquina de siempre. Con la maleta y la sonrisa de siempre. Esa que guardas en sueños. Ven. Acompáñame y sabrás al fin que de todo aprenderás. Que con todo tropezarás. Y cree esto que te digo...Tiene que sangrarte el corazón todavía más. Mucho más.
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