miércoles, 9 de junio de 2010


No. Esta vez no pienso quedarme de brazos cruzados. Ya he estado en el suelo lo suficiente, no puedo quedarme aquí para siempre. La espada. Tengo que seguir luchando. Quiero, tengo, puedo seguir adelante. No más miedos. No más recuerdos. No más lágrimas. Quiero la espada. Aunque no tenga fuerzas seguiré peleando hasta que cada uno de los poros de mi cuerpo diga basta. E incluso entonces, incluso cuando no pueda más, seguiré. Si no lo das todo, si solo das la mitad de lo que puedes dar, ¿de que sirve haberlo dado? Luego te arrepientes. Luego pensarás "y sí..." y caerás sin saber si has podido seguir de pie más tiempo. Hay que durar hasta el final, hasta el último latido, hasta el último suspiro, hasta la última gota de sudor. No me vas a quitar la espada. Levanta. Por más que tu seas más fuerte, por más que no haya motivos, por más que me cueste sonreir, me levantaré una y otra y otra vez hasta que caigas, hasta que no tengas ni un sitio más donde esconderte. No te dejaré. Esta vez no vas a ganar tú. Voy a quitarte de mi camino y me vas a dejar seguir andando, seguir protegiendoles, seguir cuidando de ellas, de mi gente. Ellos son mi fuerza. Son lo único que necesito para seguir. Cada una de ellas da lo que puede y lo que no. No me dejan sola. ¿Desde cuando yo me rindo? ¿Desde cuando me quedo en el suelo contando las motas de polvo?. Mantente en pie. Aguanta. Esta vez va a ser diferente. Esta vez no pienso caer. Voy a empuñar la espada de nuevo y esta vez...esta vez serás tu el que muerda el polvo.


Pienso ganarle esta guerra al dolor, le pese a quien le pese.

No hay comentarios: