
Tengo ganas de correr, de gritar, de saltar y trepar paredes. De subirme al infierno y bajarme al cielo, de cantar desafinado y pisando charcos. De balancearme en una lámpara de araña y fundir farolas a puñetazos, de chocarle los cinco a la vida y hacerle un corte de mangas a mis miedos. ¿Sabes? Contar secretos a voz en grito y besar callando, meterme unas rayas de olor de verano y dejar de fumar en fin de semana, como buena cristiana. ¡Qué coño! Quiero renegar de Dios, de todo su puto panteón y sentarme yo con las piernas cruzadas y sin bragas. Me muero de ganas de ser feliz.
Dame otro como hoy.
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