
No consigo controlarla y dejarla suelta conllevaría volver a ser totalmente de hielo, cosa aún peor que el estado en el que estoy. Esta sensación constante de inseguridad hacia las personas, este conmigo pero sin mi, este tu o yo sin un nosotros, estos sueños, tan llenos pero a la vez vacios, me están destrozando por dentro, oxidando las cerraduras de mis puertas, sellando algunas completamente, perdiendo unas llaves que nunca se encontraran. Esta batalla interior me está costando las fuerzas, las ganas, los ánimos y, sobre todo, la sonrisa.
Esperemos que, como todo lo importante, no tenga un desenlace a cara o cruz.
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