
Que sea un guiño de ese polvo último que forma el Universo, o un enredo de estrellas que han ido a caer encima del cielo de esta noche, que sea el deseo primero de cualquier poesía, o ese algo que existe en el hemisferio inexpresable de mi mente, de mis manos torpes cuando no puedo hacer gráfica la sensación.
¿Cómo se hace para eternizar lo efímero? Si es secreto cómo rebuscar esas lágrimas que sólo son cuando es ese soliloquio de lunas en mis ojos, de una intimidad que me ha robado otra, para hacerla suya y devolvérmela en arte, con una tristeza que ahora es la mía y una forma de modelar que no he sabido hacer yo. Esa locura de que quepa en mí todo lo ajeno a lo que soy, e incluso parezca de mi posesión, de mis entrañas, de ese denominador común humano que posibilita que tu boca se estremezca igual que la mía al besar, que hace probable que esa magia tuya sea magia mía cuando la casualidad nos hace partícipes del mismo aire, en el mismo minuto.
Todo lo im-probable de mi vida, lo que puede que sea, lo que es y a veces no, lo que no ha sido ni aunque mienta, se reproduce en una sola imagen y toda mi saliva se acaba, se me pierden los parámetros, y las medidas del tiempo, el día y la hora, la circunstancia de mis odios, lo que iba a decir y luego tuve miedo, la utopía increíble que convierte mi realismo en fantasía, y la incertidumbre de que eso me salve solamente hoy.
Yo te quise de verdad..
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