domingo, 27 de septiembre de 2009

Un lugar sin limites..


Con el tiempo, cuando el otoño desembarca en nuestro pecho, deja a la orilla sus recuerdos. Lo hace a propósito. Nos obliga a mirar el horizonte. A observar las olas. A oler la necesidad de sonreír y de abrigarse con su fría brisa. Dejamos de serlo todo para llegar a ser nosotros, llegamos a ser el mar de nuestra propia playa. Buscamos encontrar esa playa. No sé exactamente cuando, pues comprendo que tenemos que llenar los bolsillos de cosas necesarias. Invisibles. Profundas. Insonoras. Valiosas. Simples. Pase lo que pase...Habrá un lugar. Un instante por el que arriesgarnos.

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