jueves, 15 de abril de 2010


Nado entre la nada y su mitad,
nado entre el concepto ser o estar,
si soy lo que siento,
siento que no estás...
Y es que ya no hay lágrimas que valgan ni misterios que cuidar,
sólo la mísera certeza de que nada será igual.. Y abrí los ojos para ver si aún estabas,
pero ya era tarde y sólo queda una pared
y algunos siglos para despertarme,
y si lo pienso ya lo sé,
no muero en el intento,
pero salgo herida y lo bastante como para no estar viva.
Tengo el don de la oportunidad,
tengo el temple y la capacidad de echarte de menos cuando ya no estás.
Pierdo por momentos densidad,
pierdo grados y efectividad.
Ahora ya lo entiendo,
aquí no hay vuelta atrás,
ya no hay vuelta atrás..


¿Quién quiere abrir los ojos para ver que ya no queda nada que entender?

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