
No me digas que soy buena persona. Ambos sabemos que te estás engañando. Sabes que sería perfectamente de matar, porque, como ya decías en su momento, en caso de tener moralidad, está caducada. Puedo hacer daño con la facilidad de un chasquido, aunque suelo hacerlo con la de un disparo. Más rápido que tú, siempre iré por delante, aunque sólo sea un paso. ¿Por qué? No me pararé a esperarte, ni aunque estés suplicando. No suelo prestar atención, no del modo que tú quieres tenerla, a nadie que no esté a mi mismo nivel. Cara a cara, con la barbilla alzada, es difícil de igualar. Siempre he mirado al cielo, para tener una buena meta, y sabes que no me importa pisar a nadie con tal de llegar, y que son muy pocas las personas que se salvarían de mis botas. No tengo bondad ni me mueve la caridad, no suelo mirar a nadie que no se atreva a mirarme a los ojos. Reglas de la casa. De poder, me cargaría al medio mundo que malgasta el aire. Por mucho que haya querido, siempre termino por lastimar. No perdono los errores con facilidad, y las putadas, jamás. Me las grabo a fuego, para no olvidar. Me gusta la venganza y su sabor metálico. Sabe a sangre, ¿sabes? Y no me importan los años que pasen, mientras me pueda cobrar el daño que me hicieron. ¿Justificado? Para mí. ¿Justo? No siempre. Suelo ser más hija de puta que la mayoría de la gente, y me encanta.
No sé quien soy, no me reconozco.. no me reconozco ni mirandome al puto espejo, que triste es no saber ni quien eres, de donde vienes y lo mejor de todo, por qué coño sigues en este mundo..
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