
Más de una vez te he escrito con tinta de color del recuerdo. Cartas que nunca llegaron a tu buzón. Todo aquello que jamás me he atrevido a decirte y me gustaría que escuchases, en silencio, como ausente. Lo que se quedó en mis cajones. La respuesta a tus poemas sin sentido, a tus caricias sin sentimiento. Quizá no he sido tan valiente como pensaba. Pero tú has sido más cobarde de lo permitido. Y no sé qué es más triste.
Una vez le dijo la mosca a una mariposa: volar no es ninguna virtud.
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