
Al principio todo son señales confusas y pistas equivocadas. Lo que parece un 6 es un 8 y lo que parece un 8 es un 6, pero te dejas llevar. Me engaño pensando que esta vez será distinto, pero no. ¡¡Qué tontería!! Siempre es lo mismo porque siempre soy la misma.
Aunque no se vea bien, ya se lo que hay al fondo. Ya se a quién me voy a encontrar. Me encontraré a mi y llegaré a la conclusión de siempre: no funciona conmigo.
Sentimentalmente autosuficiente.
Trataré de no engañar a nadie más. De no engañarme a mi misma.
Vivo en el número 8... ¿o era el 6? De todas formas ¿a quién le importa? Tengo el telefonillo estropeado y no suena, así que si vienes a visitarme, no abriré. Y creo que de momento no lo voy a arreglar...
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